Cuando Mariana regresó con el agua, encontró a Yolanda recostada en el hombro de Jacob.
Jacob la miró con voz áspera: —Mariana, las llevo de regreso.
Mariana frunció el ceño. Con la luz tenue no notó la marca de beso en el cuello de Jacob.
—No es necesario.
Intentó sacar a Yolanda de los brazos de Jacob, pero Yolanda se aferró aún más.
Mariana no sabía cómo hacer.
—¡Yolanda! —Mariana la llamó y le puso el agua fría en la cara.
Yolanda abrió los ojos.
Resopló con voz suave y débil: —Sí.
—Te lleva