Su figura era excepcional. Al caminar, su cuerpo irradiaba gracia, con un atractivo especial.
Luis la observó sorprendido: —¿Quién es ella?
—Esa mujer, muy hermosa — comentó Luis en su español torpe.
Walter observó a Mariana desde atrás sin decir nada.
El señor Luis tomó un sorbo de su bebida, sonrió al ver a Mariana de espaldas.
Dijo: —Voy a saludarla.
La siguió.
Mariana se lavaba las manos, apoyada en el lavabo y movió el cuello, visiblemente fatigada.
Había volado sin pausa, tomado la meriend