Mariana entró en el salón de subastas justo cuando Yahir regresaba.
—Jefa, tengo malas noticias —dijo.
Mariana lo miró de reojo: —Habla.
—Sin documentos de Macondo y sin previo aviso, nuestros fondos han sido limitados —dijo Yahir, frustrado.
Mariana frunció el ceño: —¿Cómo pudimos cometer un error tan básico? ¿No sabías para qué veníamos hoy?
¡En una subasta!
¡Necesitaría mucho dinero!
Si los fondos estaban limitados, ¿cómo conseguirían el Ganoderma?
Después de tanto esfuerzo para encontrarlo,