Al entrar al salón, Mariana vio que todos llevaban máscaras.
Mariana y Yahir se miraron y se dirigieron a una esquina, buscando un lugar discreto para sentarse y pasar esa larga media hora sin interés por la interacción social.
En este momento, alguien en la puerta exclamó: —¡Señor Luis!
Mariana, balanceando su copa, miró hacia la entrada con desinterés. Todos llevaban máscaras, salvo Luis.
—¿Por qué no lleva máscara?
Mariana apenas terminó de preguntar cuando el encargado le entregó una máscara