En la mañana despejada después de la lluvia, el aire parecía haber sido purificado, fresco y claro.
Mariana disfrutaba de un delicioso desayuno mientras se dirigía a la oficina, cuando de repente escuchó el murmullo de varias enfermeras: —Oigan, ¿supieron? ¡Jimena estaba tan triste anoche que intentó suicidarse!
—¿En serio? ¡Qué exagerado!
—¡Sí, es cierto! Está hospitalizada y Walter la acompañó toda la noche.
Mariana redujo la velocidad de sus pasos y miró hacia la estación de enfermeras.
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