Cuando Mariana regresó a la antigua casa, toda la familia estaba desayunando.
Brayan suspiró: —Tengo una terrible jaqueca, bebí demasiado anoche.
Mariana se sentó y sirvió un bol de la sopa: —Tú mismo te tomaste tanto, y ahora has puesto a Walter con un ataque de úlceras.
—Ay, eso no es culpa mía, él era quien quería seguir bebiendo. —Brayan sonrió y preguntó a Mariana—. ¿Cómo se comporta Walter cuando se emborracha? ¿Se pone loco y dice tonterías?
—No, no se pone loco ni atormenta a la gente. S