—Mariana, dame otra oportunidad. Esta vez no te fallaré —susurró el hombre suavemente al oído.
Mariana miraba hacia lejos, con su voz fría y clara: —¿No he estado dándote oportunidades siempre?
—Mariana, quiero tener la oportunidad de ser tu esposo en el futuro, de estar a tu lado de manera honorable.
—Te estoy dando oportunidades. Te he dado innumerables oportunidades —la voz de Mariana se volvió aún más firme.
El acuerdo de tres meses, aunque fuese para que Walter dejara de involucrarse con el