Mariana suspiró, recordando aquellas cosas, realmente quería gritarse a sí misma por ser tan tonta.
No tenía ningún principio. Por los celos de Jimena, por lo que a Jimena le gustaba, terminó dándole a ella el regalo que había preparado para Yolanda.
¿Y después qué...? Fue a la fiesta de cumpleaños de Yolanda. ¿Qué le regaló?
Mariana ni siquiera podía recordarlo. Solo recordó que Yolanda, en ese momento, no dijo nada, solo mencionó que su presencia era suficiente. El regalo no importaba.
Pero to