Walter valoraba mucho esa oportunidad, así que fue extremadamente cuidadoso al ponerle el anillo a Mariana.
Aunque era un anillo barato, regalado por un niño, en ese instante, al colocarlo en el dedo de Mariana, se sintió increíblemente valioso. Eso lo convenció aún más de que debía recuperar a Mariana. Quería compensarle con lo mejor del mundo.
—¡Wow, ya está! —exclamó Felipe, saltando y aplaudiendo con entusiasmo. Aunque era pequeño, comprendía mucho.
Mariana lo miraba sonriendo. Sin embargo,