Arrodillarse en una pierna es lo mismo que proponer matrimonio.
Sin embargo, Walter nunca se había arrodillado así ante Mariana. En cambio, sí lo había hecho en público para pedirle perdón...
—Está bien —Mariana lo interrumpió.
Al escucharla detenerlo, Walter sintió una punzada de tristeza. Sabía que Mariana aún no estaba dispuesta a aceptarlo de corazón.
Quería respetar los sentimientos de Mariana, pero vio que Felipe le agarraba el brazo, impidiendo que se levantara.
—No, ¡el tío guapo aún no