En los ojos de Mariana no pudo evitar asomarse una pizca de desdén. ¿Cómo podía Walter pensar que ella se preocupaba por él?
Lo cierto era que lo que le preocupaba era su propia seguridad, su vida era lo primero.
Mariana le lanzó una mirada fulminante y murmuró: —Está bien, si no necesitas descansar, llévame al instituto. No sé desde cuándo te gusta ser el chofer.
Walter, al escucharla, sintió que sus quejas eran dulces.
Desearía que Mariana le hablara más, eso le hacía sentir que la distancia e