Mariana levantó la vista y le pidió a Joaquín que le enviara de inmediato la foto de esa persona.
Joaquín respondió: —Lo seguí hasta la salida del hospital, pero subió a un taxi. Una vez en el centro, perdí el rastro. Jefe, hice todo lo posible.
Mariana preguntó: —¿Tienes alguna imagen clara de su rostro?
Joaquín contestó: —No, este tipo tiene una gran habilidad para el contraespionaje; nunca mostró su cara. Pero por su figura, parece un hombre corpulento. Se nota que es fuerte, como si hubiera