La mujer levantó la cabeza, cruzando los brazos con desdén mientras miraba a Mariana. —¿Por qué debería decírtelo?
—Soy Mariana, la directora de este instituto. Ahora estoy a cargo del proyecto SH2N. Si estás gritando a mis empleados en mi laboratorio, ¿no tengo derecho a preguntarte quién eres?
La chica pareció entender, soltando un sonido de burla.
La miró de arriba a abajo y dijo: —Así que tú eres Mariana.
Mariana frunció el ceño. ¿Acaso había algo sorprendente en ser ella? ¿O la decepcionaba