Su respuesta tan fría realmente hizo que a Mariana le diera un escalofrío.
¿Qué quería decir?
—¿A qué hora sales mañana? —volvió a preguntarle.
Mariana había perdido por completo la paciencia y, levantando la pierna, le pisó un pie.
Él, como si lo hubiera anticipado, retrocedió un poco con el pie izquierdo.
Mariana se encontró pisando aire y soltó una risa fría. —¿Dices que puedo golpearte, pero ni siquiera soportas que te pise?
Walter bajó la mirada y, en un tono más bajo, dijo: —Mariana, no te