Tobías, sintiéndose impotente, le dio una palmadita en el hombro a Catalina, indicándole que no se enojara. Al final, eso solo le haría daño a su salud.
—¿Cómo está Mari hoy? —preguntó Tobías a Catalina.
Al hablar de eso, el ánimo de Catalina mejoró.
—Mari, desde que se divorció de Walter, parece estar cada vez mejor.
Al menos ya no se vio tan marchita ni suspirando todo el tiempo.
—¡Eso es genial! Oye, ¿ella va a la exposición de joyería?
—¡Claro que va! —Catalina asintió con firmeza.
Tobías se