Tobías parecía haber escuchado un chiste.
Se volvió hacia Walter, con una mirada que mostraba incredulidad.
¿Por qué debería darle otra oportunidad?
Sonrió levemente.
Al verlo sonreír, Walter sintió como si hubiera recibido un golpe.
Tobías suspiró y le preguntó: —Señor Guzmán, imagina que algún día tienes una hija a la que amas profundamente. La has consentido desde pequeña, no permitiendo que le pase nada malo. Todo lo que ella desea, tú haces lo posible por dárselo. Pero un día...
Tobías tuvo