Ahora Mariana iba a heredar la empresa, y Tobías estaba muy contento.
Pero Catalina estaba convencida de que algún día, ¡su hija aprendería el diseño con ella!
—¿Y tú, cuándo te vas? —le preguntó Lorena a Mariana.
Mariana miró la hora y dijo: —Mi vuelo es a las ocho de la noche, salgo para el aeropuerto a las cinco.
—¿Tan pronto? —se sorprendió Lorena.
Mariana asintió con la cabeza: —Quiero ir allá y familiarizarme un poco durante dos días, y luego ponerme en contacto con los profesores de la es