No me siento capaz de romper su corazón. Es tan lindo y tierno, y estoy a punto de convertirme en un monstruo. Algunas risas acompañaron nuestra salida al auto. Abrió la puerta delantera.
“Ya valió madre”
Durante el viaje intercambiamos algunas ideas y hasta sonreímos, pero no puedo prestar atención a nada de lo que dice, pues su voz sensual y tan masculina atraviesa mis sentidos y parece desnudarme. Definitivamente, no lo noté en la isla. ¿Siempre ha sido así? Con esa dulce mirada que parece a