Al llegar a la casa, una cálida bienvenida nos esperaba. Roger y Milena se habían encargado de reunir a los amigos cercanos para la gran sorpresa. Los abrazos y felicitaciones continuaron, y el ambiente se llenó de risas y conversaciones animadas.
—Vamos a celebrar como se debe —anunció Roger, levantando una copa—. ¡Por la familia y por el nuevo miembro que viene en camino!
Todos levantamos nuestras copas, brindando por el futuro y por el amor que nos unía. La tarde transcurrió entre anécdotas