—No sé qué hacer, Amelia —confieso.
—¿Sobre la nueva cita? —pregunta, curiosa.
—Aceptar la invitación me lleva directamente a su mundo, y ... tengo miedo. Mi corazón se descontrola y algo dentro de mí me frena.
—¿Te gusta el salvaje?
Sonrío de manera insegura.
—No lo sé. No sé identificar lo que siento. Ese odio que siento cuando lo veo desaparece cuando estoy cerca de sus labios, cuando inhalo su aroma y mi cuerpo se impregna de su perfume varonil. Su mirada... —me estremezco—, me hace temblar