Las palabras salen de su boca, y yo solo miro esa sonrisa divina y esa manera de expresarse de su hija. Reacciono cuando dice que tenía que conocerla.
—Creo que vamos muy rápido y ya me estoy asustando —expreso, nerviosa—. Aún no empezamos el almuerzo y ya tenemos planes para un desayuno y una cena.
—Todo puede hacerse planificando tu horario, yo estoy disponible —dice de inmediato.
¡Ay! Eso me recordó mi empleo perdido. Por un instante supongo que me puse triste o enojada, porque la expresión