Mundo ficciónIniciar sesiónAntes de Keidys convertirse en una supermodelo vivió un episodio de burla y rechazo después de confesar su amor por medio de una carta a Josef, un niño millonario acostumbrado a ser perfecto y hermoso. Años después y con una personalidad completamente diferente, Keidys ha decidido cobrar venganza, sin embargo, el tiempo ha pasado y con ello las personas pueden cambiar. Tal vez ella sea ahora la hermosa y Josef el feo fracasado. Tal vez ella haga daño con su venganza o tal vez sea una vez más rechazada por Josef. Los años cambian y pueden traer sorpresas.
Leer másC1-NOVIO HUMILLADO.
—¿Grayson? ¿En serio creíste que iba a desperdiciar mi vida con un hombre tan frío y aburrido? ¡Ojalá encuentres a otra pobre idiota! ¡Una que aguante tu personalidad de nevera averiada!
El salón se llenó de risas, algunas nerviosas y otras descaradas.
“Qué humillación” murmuró una mujer con collar de perlas.
“Siempre supe que ese compromiso era una farsa” comentó otro.
Esa noche, la familia Langley no habia escatimado en gastos, cuando organizó la mejor fiesta de compromiso de Londres. Todo para anunciar con bombos y platillos la "unión perfecta" entre Katerina Langley y Grayson Maxwell.
El padre de la novia, Reginald Langley, un hombre de porte imponente, habia tomado el micrófono y habló con una sonrisa ensayada.
—Queridos amigos, familia, aliados —comenzó—. Esta noche celebramos más que un compromiso. Celebramos la unión de dos imperios. Llamo a mi hija y a su prometido, Grayson Maxwell, para que me acompañen.
Grayson habia dejado su copa y caminó hacia su futuro suegro, que soportaba por una sola razón: Los Langley le habían robado algo. Y esa boda era su forma de recuperarlo… aunque eso implicara compartir el apellido con una muñeca de porcelana cabeza hueca como Katerina. Se detuvo al borde del escenario y espero... pero comenzó a tensarse, cuando Katerina no apareció y los murmullos comenzaron.
Por otro lado, Mirabelle Langley, la matriarca de la familia, apretó el abanico en su mano.
—¿Dónde demonios está esa niña? —siseó entre dientes, mientras caminaba entre los invitados.
Los minutos se estiraron y Reginald, molesto, chasqueó los dedos hacia uno de sus guardaespaldas, que asintió y se alejó por un pasillo lateral.
Entonces, una de las empleadas apareció pálida y temblorosa. Se acercó a Reginald y le susurró algo al oído, haciendo que su rostro, se transformara en una máscara de furia contenida.
—¡Miren lo que está en las redes! —gritó de repente un invitado, alzando su teléfono.
Todos sacaron los suyos. En cuestión de segundos, el salón se llenó de luces de pantallas, de jadeos, risas contenidas, y expresiones escandalizadas.
Y Grayson Maxwell vivió la peor humillación en sus 29 años de vida.
Katerina, su prometida, estaba en una isla tropical. Bronceada, en bikini y siéndole infiel con su entrenador personal y habia subido un video en las redes para humillarlo.
Grayson detuvo el video y bajó lentamente el teléfono, su rostro era inexpresivo. Sin embargo por dentro, era lava contenida y Reginald al verlo, dio un paso al frente, tratando de excusarse.
—Esto… esto es un malentendido, señor Maxwell… Le aseguro que mi hija…
—¿Un malentendido? —Grayson lo interrumpió con una mirada peligrosa—. Su hija dejó bien claro lo que piensa. Y ahora yo dejaré algo igual de claro.
Agarró una copa de champán. La levantó como si fuera a brindar… y de pronto, la estrelló contra la mesa. El estallido de cristal sacudió a todos.
—Tienen exactamente un día —espetó—. Una día para encontrar otra novia que salve tu patético imperio financiero, Langley. Si no, mañana, cuando la bolsa abra, me aseguraré personalmente de que cada acción tu empresa valga menos que el cristal roto de esta copa. Y créame —sonrió con malicia glacial—, tengo los medios y los contactos para convertir el apellido Langley en sinónimo de quiebra.
Cuando terminó, dio media vuelta y salió, dejando atrás un silencio incómodo y decenas de teléfonos todavía grabando.
—¿Tienes miedo? —le preguntó Keidys a Luis Ángel.—No, ¿debo estarlo? –preguntó el niño.—Oye, es normal tener miedo, yo lo estaba mi primer día de clases —dijo Josef con una sonrisa en su rostro.Luis Ángel rodó la mirada a su hermana que estaba tomada de la mano de su madre, la pequeña le mostró una sonrisa bastante grande que dejó relucir sus pequeños dientes. El niño con un rostro bastante neutral no le devolvió la sonrisa y ella le sacó la lengua enojada.—¿Cuándo estés en el salón qué vas a hacer? —preguntó Josef a su hijo.—Ser amable con mis compañeros —respondió Luis Ángel.—Perfecto —Josef le dio un beso en la frente del niño.Luis Ángel rodó su mirada a Cristia
El día de la boda llegó, no está de más decir que todos estaban más que nerviosos. Pero era emocionante el poder verse a punto de casarse. Los padres de Alejandra estaban allí, la señora le daba consejos mientras le acomodaba el velo. Todas las chicas se tomaron una foto antes de partir a la boda. Mientras que, los hombres contaban chistes para vencer el miedo ya listos para comenzar la boda.Al momento de llegar las mujeres todos hicieron silencio y la clásica música que anunciaba la llegada comenzó, todo transcurrió normal, hasta el momento en que Gera debía de decir sus botos matrimoniales, soltó una carcajada que hizo reír a todos.Al momento de la recepción Josef quiso dar unas palabras.—Buenas noches a todos, hoy quiero felicitar a mis amigos por haber dado este paso importante en su vida. Una noche como esta mi mejor amigo Tomás estaba ha
Marisol les estaba explicando a las chicas que debían de cancelar todo, volvieran a organizar la boda, no se iba a casar. Terminó discutiendo con Claudia quien era inocente de todo lo que se estaba sucediendo. La muchacha salió muy enfadada de la tienda en la que se habían encontrado y Keidys quien se sentía muy asustada por lo mal que vio a Marisol se fue detrás de ella para tratar de calmarla.—¡Déjame en paz Keidys! ¡Deja de ser tan entrometida! —le gritó y se volteó para encararla. Se encontraban en un parque y varias personas quedaron observando.Tomás de lejos comenzó a observar lo que sucedía, sabía que la “sorpresa” no iba a salir muy bien, algo dentro de él se lo le decía. Decidió acercarse para calmar a su novia.—Marisol, cálmate, ¿por qué estás así? —pidi&oac
Tomás estaba viendo la foto donde estaba vestida Marisol con el vestido de novia. Desplegó una sonrisa, estaba impresionado, se veía muy hermosa.—Se ve tan tierna —esbozó.—Sí, ese vestido le queda perfecto, se enamoró de él a primera vista. Pero ella no lo compró porque dijo que ella no sabía si llegaría a casarse contigo, que no quiere ilusionarse —explicó Keidys recostándose al espaldar de la silla. Inclinó su mirada al helado que estaba reposando sobre la mesa de madera.—Ay, por favor, ¿por qué la hicieron sentir así?, ustedes y sus planes improvisados, se vuelven locas con las compras —Tomás soltó una pequeña risita y le pasó el celular a Keidys.—Se supone que es una boda de tres parejas —dijo Keidys, Tomás hizo rostro de extrañado—. ¡S&










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