Después de que Sophia firmara los papeles, se distanció de Noah. La sola idea de perder a sus hijos era desmoralizadora. No había forma de que permitiera que una familia que la trató como basura se llevara a sus hijos por la fuerza. Ya había hecho varias llamadas y hablado con su abogada.
Si querían a sus hijos, la única forma de conseguirlos era sobre su cadáver. Sophia miró a Addison y Aiden, que dormían plácidamente en la cama de su abuela.
—No te preocupes, cariño, estarán bien.
—Lo sé, mam