MATTEO
Tocó a mi chica. No importa que ella lo empezara, se va a morir aquí. Pero primero, pagará por robarme a mí, a nosotros. Justo en mi maldita casa. Tiembla de miedo mientras nos mira a los tres, pero no lo tocamos, esperando a que Salvatore o Colina den las órdenes.
—Chicos —llama ella, su voz ronca y aterciopelada yendo directa a mi polla ya dura. Verla tomar el control así… ver lo metida que está en nuestra familia, nuestra puta reina, me dan ganas de desgarrarle ese vestido como insinu