Capítulo 17: Historias de la cocina.
Narra Ithiliel:
Esa mañana decidí salir de mi habitación esperando no encontrarme con el Alfa Arien, pero para mí agrado, me dijeron que el señor de esas tierras había salido a revisar los límites más lejanos por supuestos reportes de espías.
Caminando dentro de la mansión después de varios días estando allí, por primera vez pude apreciarla con atención. Era un sitio hermoso, sencillo, sin lujos exagerados y con mucha gente trabajando allí. Había sirvientes para cada cosa en específico, nadie hacia más de lo que les correspondía por orden del Alfa Arien, pues, en sus palabras y según lo dicho por el personal, si cada quien cumplía con lo que le tocaba, no tenían lobos cansados y el trabajo se facilitaba.
Bueno, al menos no era un explotador laboral, medité para mis adentros. Casi todas las paredes estaban pintadas de blanco, y las otras estaban pintadas de un gris pálido, dándole a los espacios una sensación de limpieza y amplitud que me agradaba. Los muebles, aunque sencillos, se not