Capítulo 127: La promesa de una muerte anunciada.
Narra Razvan:
Aquel viejo monasterio, lucía tal cual siempre había permanecido…viejo, con cada helada piedra aún en su lugar, y tan majestuoso como lo era en antaño. El refugio de mi hermano, el hogar de mi amada, y la tumba más grande e imponente que existía por este lado del mundo.
Mas pronto que tarde, escuché los cánticos y oraciones de aquellos monjes que desde hacía siglos protegían a mi hermano, considerándolo una especie de mesías que salvaría a la humanidad del castigo de nuestro cread