Capítulo 66.
—Me asustaste, maldit0 cretino —lanzó el manotazo, mientras la otra la llevó a su pecho.
Mateo miró su hombro en donde aterrizó el golpe, luego a ella, viéndola con la boca cubierta al darse cuenta de lo que había hecho.
—No era para tí— trató de explicar, sacudiendo la mano, pues fue prácticamente darle un golpe a la pared. —¿Qué comes para estar así? No es normal.
Mateo se dedicó a ver la mueca en su rostro. Enfado y dolor. Eso era algo nuevo en ella.
—Cada vez creo más lo que se decía