Capítulo 67.
El primer tramo de su viaje los llevó a Reikiavik, donde tuvieron que hacer una escala, debido a las medidas de seguridad que debían implementar. Si algo no le gustaba a Mateo eran los retrasos, pero tampoco tener que seguir protocolos que lo limitaran.
Harper, en cambio, buscó un lugar para acomodarse, aceptando el café que le ofrecieron, mientras leía o trataba de leer una revista sobre una mesa que buscaron para ella. Pero el islandés no era un idioma por el que antes se interesó. Pasó las