Capítulo 159.
—Tengo a la mujer a la vista, ¿orden de disparar?— Valente sintió el aire expandir su pecho con una lentitud medida.
Disparar era desatar algo peor que el mismo infierno. Boris no era un hombre al que se pudiera enfrentar sin consecuencias. Ni siquiera los Crown habían logrado matarlo en su momento, y eso ya lo decía todo.
—Señor, necesito una orden— insistió la voz.
El portugués permitió que el oxígeno lo recorriera como si eso pudiera calmar la presión que le oprimía el pecho. Cada fibra de s