ANASTASIA
El aeropuerto está lleno de gente, un caos de maletas, anuncios por megafonía y personas corriendo de un lado a otro. Oliver está pegado a mi pierna, con su mochila de dinosaurios colgada al hombro y los ojos abiertos como platos, mirando todo como si fuera la aventura más grande de su vida.
Leo está a mi lado, cargando con las dos maletas en las que hemos podido meterlo todo, con esa calma suya que me hace sentir que todo está bajo control, aunque por dentro estoy hecha un manojo de