LEO
Me despierto con la luz colándose por la rendija de la persiana, un rayo que se cuela justo en mis ojos como si quisiera joderme el sueño. Pero no me quejo, porque lo primero que veo al girarme es a Anastasia, desnuda a mi lado, con el pelo rubio desparramado por la almohada. Está de lado, con una pierna enredada en la sábana y la respiración suave, como si el mundo no pudiera tocarla ahora. Me quedo quieto un momento, solo mirándola, porque joder, es preciosa. Levanto la mano con cuidado y