Ni siquiera mando a mis lobos a corroborar esa información, porque aunque los Cappel estuvieron a cargo de este engaño y yo estaba ocupado con mi esposa, jamás debieron permitir que este ataque fuera posible.
Por ello, no me concentro en solicitar apoyo de mis lobos, si no, en ordenar que estén atentos con la seguridad de la manada. Ya que, ellos no han sido buenos en su trabajo y posiblemente, han percibido el olor de mi familia en alguno de los atacantes y no se han atrevido a decirlo.
Sin ot