No hay una cosa que deteste más que la persona malagradecida que no sabe reconocer las oportunidades que le da la vida, en especial, sí es un familiar. Ya que, analizando cuántos primos me quedan, más son los dedos de una mano los que me sobran que quienes quedan con vida.
Pero si la multitud va a traer caos, lo mejor es eliminar de una vez por todas el problema y para eso necesito eliminar la raíz que se ha extendido incluso donde no debía meterse.
Es por eso que me marcha hasta la cocina, a