El idiota que solo se la pasó regañándome como si fuera una niña pequeña, ahora está mirándome con renovado interés y mucho deseo, uno que parece ser bastante grande y fuerte.
— ¿Se te olvidó decirme algo más? ¿Acaso querías seguir recalcándome lo importante que es para ti marcharte? — pregunto curiosa.
— Lo siento, me enceguecí y no vi lo realmente importante.
— Si lo viste, no dejaste de mencionarlo una y otra vez, ¿acaso no lo recuerdas? — pregunto sonriéndole a ese idiota.
Lucifer tiene