Capítulo 13
La mañana siguiente nuestro apartamento olía a café fresco y al dulce perfume de vainilla de mamá. Me senté en la mesa del comedor, desplazándome sin rumbo por mi teléfono, fingiendo revisar mensajes mientras mi estómago se retorcía en nudos apretados. Apenas había podido dormir. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Marcus besando a mi mamá, escuchaba su risa alegre y sentía esa aguda punzada de celos mezclada con el persistente palpitar entre mis piernas que se negaba a desaparece