Capítulo Treinta y nueve
Habían pasado cuatro meses desde que Marcus regresó a mi vida. Fiel a su palabra, no se había apartado de mi lado. Ahora trabajaba desde casa para poder estar cerca. Aun así, todas las mañanas cuando despertaba, un pequeño miedo permanecía en mi pecho: que hoy pudiera ser el día en que desapareciera de nuevo. Pero él siempre estaba ahí.
Mi barriga ya estaba grande. Muy visible. Esperábamos a nuestro pequeño frijolito en cualquier momento. Marcus apenas me dejaba hacer n