No sabía si reír mientras me aferraba a mi suéter.
—¿Tu asistente?
Lino asintió con expresión seria. —Sí, creo que sería una buena forma de tenerte cerca y a salvo.
Enarqué una ceja. Sentí una mezcla de diversión e incredulidad en el estómago mientras me recostaba contra la pared. —¿No es demasiado estresante para mí y el bebé? —pregunté, burlándome de él por decir siempre que todo es demasiado estresante.
Lino suspiró, con una leve sonrisa en los labios. —Solo quiero asegurarme de que no te es