Capítulo 124
Entré en el ático de Enzo. Las luces eran tenues y la ciudad brillaba tras los ventanales. No esperaba que llegara tan pronto. "Has vuelto temprano", dije, con la voz apenas por encima de un susurro.
Enzo, apoyado en la encimera de la cocina, levantó la vista y sus ojos se encontraron con los míos. La tensión entre nosotros era intensa, de esas que parecían a punto de estallar con una sola palabra. "Necesitaba despejarme", respondió con un tono frío, pero sus ojos delataban algo má