—Esto de aquí —dijo mientras agitaba el tenedor en dirección a Jules como si fuera la prueba principal—, es precisamente la razón por la que me niego a tener hijos.
—No tendrás hijos —murmuró Luca con sequedad, sin levantar siquiera la cabeza del plato—, porque ninguna mujer se atreve a quedarse a solas contigo el tiempo suficiente para terminar de cenar, mucho menos para hacer un bebé.
Adriano soltó un resoplido tan fuerte que casi se atragantó con su bebida.
—Eso es difamación —replicó Dant