23. ¡NO SÉ QUÉ MIE#%@ TIENES EN LA CABEZA...
Esa noche, Sarah llega a su casa y entrando, encuentra a Marcos en el sofá esperándola con el formulario en las manos.
—Hola, mi amor —lo saluda acercándose a él y lo besa.
—Qué bonito suena eso en tus labios —él la sienta en su regazo y une nuevamente sus labios a ella—. ¿Qué tal el trabajo hoy?
—Agotador. No tuve tiempo ni de cenar.
—¡Oh, mi bonita! Te prepararé algo.
—Te lo agradezco mucho, muero de hambre. Iré a bañándome para sacarme este olor a