22. SOY TU COBARDE.
A la mañana siguiente, Marcos despierta con Sarah en sus brazos, huele su cabello, la besa y la acomoda con cuidado para salir de la cama.
Va a casa para alistar a Simón y recuerda nuevamente el registro.
—¿Lina, tú tienes el registro de Simón? —le pregunta cuando se topa con la mujer recién levantada, saliendo del cuarto.
—¿Yo? No, tú lo volviste a guardar en tu cuarto.
—Estaba seguro que lo había vuelto a colocar debajo de la cama y no está.
—¿Buscaste bien, querido?
—Sí.
—