35. ...TIENES QUE CONTARLE A TU PAPÁ...
Simón está en el suelo al pie de la escalera, su brazo en una posición anormal y de su cabeza sale sangre.
—¿¡Qué le hiciste, Lina!?
—¡No le hice nada, se cayó de las escaleras! —exclama nerviosa la mujer.
—¡No lo toques! —le grita Sarah, cuando Lina se acerca y pretende moverlo—. ¡Llama una maldita ambulancia! ¡Ahora!
Sarah se tira en el suelo, revisando los latidos y la respiración de Simón. El niño se mueve y abre sus ojos.
—¿Sarah?
—Mi amor, aquí estoy