21. ...TÚ, LE HAS DADO BRILLO A SIMÓN Y A MI VIDA...
Un leve toque en la puerta de su cuarto, hace que Sarah se despierte. Está entre los brazos de Marcos y ve que el cuarto está iluminado por la luz del día.
—Sarah —la voz de Simón la hace sacudirse del sueño.
—Marcos —lo llama ella suavemente.
—¿Ah? —pregunta adormecido, apretándola más a su cuerpo.
—Cariño, es Simón. Está tocando la puerta —El hombre se frota la cara tratando de espantar el sueño y bosteza—. No hagas ruido. Iré a ver que qui