20. NADA DE TÍ ME DARÍA ASCO, BONITA.
—Es mi período —le dice Sarah, queriendo que la tierra se la trague por la vergüenza.
Marcos respira aliviado y se mete en la cama abrazándola.
—¡Oh, mi amor! Pensé que había sido muy brusco y te había lastimado.
—No, no lo has sido, todo ha sido fantástico. Pero, ¿no te da asco? —Ahora la preocupada es Sarah.
—¡No!— Marcos mete una de sus piernas entre las de Sarah, la apriera más contra él y la besa en la frente—. En lo absoluto, nada de tí me daría asco,