Capítulo 87
El aire en el laboratorio de Mont Ventoux se volvió denso, saturado con el olor a ozono y a la humedad de sus cuerpos entrelazados. Sobre la mesa de operaciones, Alaric e Isolde permanecían en un abrazo exhausto, sintiendo cómo sus ritmos cardíacos se sincronizaban en una cadencia perfecta que las máquinas ya no registraban como una anomalía, sino como un estado de gracia. El "Protocolo Symbiosis" no solo había recalibrado su sangre; había fundido sus sistemas nerviosos en una red d