La educación en la familia Blanco siempre fue bastante estricta, y Sergio, criado bajo la mano firme de Fabiola, ni siquiera se atrevía a esquivarla en ese momento. Con toda la fuerza que tenía, Fabiola golpeó a Sergio repetidamente hasta que su cuerpo quedó marcado de morados.
Marina observaba con frialdad mientras Sergio apretaba los dientes, sin emitir ni un solo quejido de dolor. Finalmente, cuando la vara de Fabiola se rompió por la fuerza de los planazos, ella dijo:
—De una buena vez por