¡Pum!
La puerta principal de la casa de los Sánchez se abrió de golpe, y un grupo de guardaespaldas vestidos de negro irrumpió furiosamente en la casa.
Daniel y Sandra, que acababan de llegar a casa, retrocedieron aterrorizados al ver tal despliegue.
—¡Querido! ¿Qué está sucediendo? ¡Querido…!
Sandra se escondió temblando detrás de Daniel.
—¡Guardias! ¡Llamen de inmediato a seguridad!
Daniel intentó mantener la calma, pero al ver que sus propios guardias estaban siendo escoltados por los hombres