Ciel se retiró del centro del campo, caminando con paso firme hacia un alto risco que dominaba la zona. Desde allí podía observar a todos los clanes reunidos, medir sus movimientos y calcular quién estaba dispuesto a someterse y quién solo esperaba un descuido para desafiarla.
—Ian, Jordan —dijo, su voz firme pero calmada—. Debemos organizar a los clanes aliados primero. Algunos han demostrado lealtad inmediata, otros necesitan ver resultados antes de comprometerse.
Ian asintió, cruzando los br