El primer choque fue brutal.
Las antorchas de los fanáticos de Azereth iluminaron los árboles, proyectando sombras retorcidas mientras sus cánticos se mezclaban con gritos de guerra. Las primeras lanzas cayeron contra la formación improvisada de Ian y Jordan, que apenas lograban mantener a raya a la marea.
Ciel, arrodillada en el suelo, respiraba con dificultad. Cada vez que intentaba levantarse, el eco de Artaxiel vibraba en su interior, como un latido oscuro que amenazaba con reclamarla.
Jord