La noche cubría los alrededores de la fortaleza Vorlak, pero dentro, la actividad era frenética. Los portadores recién entrenados habían aprendido rápido, y Ciel sentía cómo su sangre híbrida se sincronizaba con cada uno de ellos, potenciando reflejos, anticipación y coordinación.
—Recuerden —dijo Ciel, con la voz firme—, no subestimen a los rivales. Cada uno tiene habilidades únicas. Su objetivo no es solo atacar, sino desgastar y confundir. Debemos contrarrestar con estrategia, velocidad y un